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jueves, 23 de enero de 2014

ZAPATILLAS CROCHET

Con unos restos de lana gruesa bien combinados, un trozo de fieltro grueso para las plantillas y las suelas de unas alpargatas que se me habían roto de forma precipitada, acabo de terminar un par de calentitas zapatillas.
¿Y quién dijo pies fríos?, que aun queda invierno por delante!
 

 
Están hechas a medida y, partiendo inicialmente de unas plantillas cuyo molde fabriqué siguiendo el contorno interior de las suelas recicladas de las alpargatas.
Retiramos toda la tela y las dejamos libres, marcando sobre un papel el contorno externo y después reduciéndolo unos mm para que se corresponda con el contorno interno de la suela y lo recortamos. También se pueden hacer sin esta doble suela (pero una no está para andar tentando a la suerte y a los resbalones...)
Con ese patrón de papel marcamos y recortamos dos plantillas en fieltro grueso negro.
En el mismo papel marcamos a lo largo de todo el borde unos puntos separados entre sí 1 cm para señalar después a través de ellos las puntadas en la plantilla. Para ello yo empleé primero un punzón y seguidamente un ganchillo (con el ganchillo ampliaba un poco más el agujero porque mi punzón es demasiado fino).
La primera vuelta está tejida sobre el fieltro, tejiendo un punto bajo en cada agujero, una cadeneta, un punto bajo, una cadeneta,...  El tejido está iniciado en el talón y tejido en redondo. Para esta vuelta inicial tuve que emplear dos ganchillos, uno fino para introducir por el fieltro y sacar la hebra de lana y otro más grueso con el que tejí toda la zapatilla. Aunque resultaba más laborioso, lo hice así para mantener los agujeros finos y evitar desgarrar más el fieltro. Después ya seguimos con el ganchillo grueso, acorde con el grosor de la lana que estemos usando.
En mi caso (un típico 37) la plantilla se rodea con 45 agujeros, nos quedarán el doble de puntos.
 Sobre esta primera vuelta fui tejiendo en redondo con puntos altos la segunda vuelta.
Y una tercera vuelta igual.
Vamos probando la zapatilla por si se abre en exceso. En ese caso menguamos algún punto en la zona media para estrechar la forma. Yo mengüé un punto a cada lado en una vuelta y dos en otra.
Como  la lana era gruesa ya tenía altura suficiente para cubrir la parte delantera. En este punto marcamos hasta dónde queremos cerrar, dependiendo de la altura que le queramos dar en el empeine y comprobando que las marcas queden equidistantes en puntos.
La cuarta vuelta se teje, empezando también desde atrás pero llegando solo a la marca (en mi caso eran 21 puntos), después 8 cadenetas al aire haciendo un puente y pasando al otro lado de la zapatilla para seguir en sentido contrario tejiendo de nuevo 21 puntos hasta llegar al talón.

Quinta vuelta: 1 punto alto sobre cada punto de la vuelta anterior, disminuyendo uno para hacer la esquina y pasar al puente, lo mismo por el lado contrario. Igual que expliqué antes. si vemos que se abre mucho menguamos un punto en los lados (donde se estrecha la plantilla) para ir adaptando la zapatilla a la forma del pie a medida que subimos el tejido.

Pasamos después a cubrir la parte delantera. Yo seguí con mi idea de hacerlo todo en redondo, en este caso empleando vueltas concéntricas alternando el color de la lana y menguando puntos para ir cerrando el círculo hasta disminuir por completo.
Primera vuelta: Comencé con la lana azul que utilicé como secundaria, empezando por un lateral de lo que había llamado puente. Tejiendo dos puntos y saltando uno, así toda la vuelta hasta cerrar el círculo. Total 34 puntos.
 
Segunda vuelta: volvemos al color principal. 2 puntos y saltamos uno, toda la vuelta. Total 22 puntos.
Tercera vuelta: tejemos un punto y saltamos uno, toda la vuelta. Total 12 puntos. Al final rematamos con aguja cerrando el interior del círculo.
 
 
 
Para concluir todo el borde está rematado también con el color secundario, a puntos bajos, tejiendo un punto y saltando el siguiente para dar más firmeza.
No os preocupéis por alguna pequeña deformidad porque se pueden lavar y corregir.
Por último, si habéis decidido como yo, reforzar con suela de goma, encolamos con pegamento universal (el de zapatero), superponemos con cuidado las zapatillas adaptando bien las plantillas a los bordes de las suelas, colocamos unos pesos encima y esperar con paciencia a que se seque bien para evitar disgustos por las prisas de los estrenos.