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jueves, 2 de enero de 2014

FABRICANDO UN TELAR RECTANGULAR

Después de hacer varios trabajos con el telar circular quise probar también con el telar rectangular que permite tejer puntos más variados. 
Estas navidades compré uno para regalárselo a mi madre, lo estrené con ella mientras la visitaba y me quedé con ganas de más.
A mi regreso pensé que lo mejor sería fabricar el siguiente yo misma. "Si no tiene mecanismo", pensé, "un poco de bricolaje no se me puede resistir..." y me puse  manos a la obra camino de la tienda con mi pequeño ayudante. 
Este es el resultado y, a continuación, el procedimiento.

Compramos un listón de madera de pino pulido de 2400 mm de largo, ancho 27 mm, alto14 mm, clavos sin cabeza de 1,8 X 35 mm (se llaman sin cabeza, son los que acaban redondeados para que no se nos enganche la lana al subir el punto) y cola blanca de carpintero.
Íbamos con las medidas del otro telar anotadas aunque después cambiamos de idea y lo hicimos un poco más grande. El que compré era de 40 cm y éste lo hice de 50cm. Aquél tenía 22 clavos a cada lado y el mío lleva 30; así podemos tejer piezas un poco más anchas.
Pensábamos que nos cortarían la madera con la sierra eléctrica pero la tuve que cortar yo misma porque por tan poca cosa no te lo hacían. Total, que era una tarde fría, pero os aseguro que entré en calor rápidamente serrucho en mano.
Corté las dos piezas largas de 50 cm, después dos chiquitillas para ambos lados que dan la apertura, de unos 2 cm y otras 2 que hacen de patas y sustentan la estructura a ambos lados por abajo, de 7,4 cm.


Marcamos con un lapicero los puntos donde irán los clavos. Los coloqué con una separación entre ellos de 1,5 cm. Tener en cuenta que a mayor separación más flojo quedará el tejido. Tampoco se pueden  poner demasiado juntos porque no es cómodo para tejer ya que se juntan mucho las hebras y porque la madera se abre al clavar de forma seguida en la misma línea.
El primer y ultimo clavos están separados 0,5 cm del borde interno del taco lateral que también lleva su clavo en medio.
Colocar los clavos es tarea laboriosa (si conseguís ayuda como hice yo, muchísimo mejor), tienen la mala costumbre de torcerse, cuesta que queden alineados, clavarlos justo de la misma altura y evitar que la madera se abra, pero no queda más remedio que clavarlos pues son el propio mecanismo del telar. 


Cuando terminamos el proceso de clavado pasamos a montar y encolar las piezas como si fuera un banco. Aprovechando la misma cola blanca un poco diluida, con una brocha le di una capa a toda la estructura para sellar también la madera y rellenar bien cualquier grieta entre las diferentes piezas y algunas que se habían formado durante el proceso de clavado. De este modo creo que quedará más resistente.
Aquí le podéis ver por debajo.
Y aquí más de cerca.

Y ya lo tenemos listo para darle mucho uso.
Funcional ha quedado y un ligero serpenteado le da un toque más divertido, ¿a qué sí?