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miércoles, 17 de febrero de 2016

CÓMO ENCUADERNAR UN LIBRO DE NOTAS PERSONALIZADO

La gripe me ha mantenido en el retiro unos días pero regreso con ganas de compartir cosillas.
Mi hijo tenía que hacer un librito vikingo con hojas envejecidas para un trabajo del instituto y me dio una idea. Ya puestos en faena, envejecimos algunas hojas más y con bien pocos materiales de los que me van quedando restos preparé un regalo y este tutorial.  





































MATERIALES:

- Folios o restos de folios parcialmente usados, que recortaremos
- Café soluble bien cargado (o cualquier tipo de café)
- Hilo, aguja y tijeras
- Envase tetrabrik
- Cola blanca y silicona caliente
- Trozo de tela
- Trozo de papel de terciopelo o de fieltro
- Cordón o cinta



































Envejecer los folios: 
Preparamos una taza de café soluble bien cargado y lo dejamos enfriar. Primero humedecí los folios enteros por ambas caras en la bandeja del horno, escurriendo y secando a posteriori en el horno a temperatura baja unos minutos. Enseguida comprobamos que el papel se seca y lo sacamos porque sino se quema. Inicialmente quedaba clarito y uniforme.
Entonces, con una servilleta enrollada y humedecida en café más concentrado le fui dando de nuevo primero por una cara y después por la otra, de forma desigual para dejar manchones, repitiendo el secado a horno. Así conseguí el color y el efecto que buscaba. También veis que se quedaron marcas de las rejillas y se pueden arrugar primero las hojas y luego estirarlas para que queden más marcas aún.
(Dan mejor resultado los folios de mayor calidad, los de grosor 100g/m2 porque impregnan más el líquido y no se rompen).
Montaje de las hojas: 
Cada folio lo corté en 8, con 2 un total de 16 láminas dobladas a la mitad en 4 grupos como veis en la siguiente foto. Por la línea del doblez, marcamos 6 agujeros equidistantes con un punzón.

Con ayuda de la aguja y un hilo beige, vamos cosiendo cada grupo de hojas atravesando todos los agujeros que hemos hecho, y por el exterior, los unimos entre sí formando un todo.
Tapas:
Reservamos un tetrabrik vacío de leche por ejemplo, lo abrimos con la tijera, lo lavamos y secamos. Usaremos la parte plana, sobre la que marcamos la forma de las tapas y el lomo del libro. Las tapas un poco más grandes que las hojas del libro para que las cubran bien (alto y ancho) y el lomo del ancho de hojas que hayamos puesto  (nos aseguramos comprobando que cubra bien nuestro libro). 




















Forramos el interior de las tapas con un trocito de tela y cola blanca (no tiréis esos trozos de telas que luego sirven para estos detalles y nos acordamos,,,las camisas viejas, je, je!). Colocamos las tapas como veis en la foto, sobre el revés de la tela. Es importante dejarlas un poco separadas entre sí para que después se puedan plegar con facilidad. Dejamos un margen de tela alrededor, cortamos las esquinas y pegamos hacia dentro para rematar todo el forro.
Se puede prensar hasta que seque.
El forro exterior en mi caso es de papel de terciopelo (se vende en láminas de colores en papelerías y bazares), restos que tenía de otros pins minibook que hice hace mucho.
Pero en fieltro también queda muy bien y nos sirve para aprovechar trocitos que nos van quedando, me quedé con ganas de hacer otro con las tapas formando un collage de varios colores (el próximo).
Montaje :
La unión de las hojas cosidas a las tapas tiene que ser bien firme, así que lo mejor será la silicona caliente que rellena y fija.
Con una gota de silicona fijamos al lomo un trozo de cordón o de cinta que va a servir de cierre, para empezar a rellenar nuestro librito: fotos, notas, recuerdos, ...
Yo ya comencé con una foto, y tú?
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Os espero!!