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martes, 1 de septiembre de 2015

COLGANTE CROCHET CON BORLA Y ESPEJOS

En vista de lo mucho que gustó el COLGADOR de colorines que publiqué hace unas semanas, me lancé por una segunda versión. 
Esta vez solo en dos tonos "blanco y naranja", poniendo el énfasis el acabado con espejos de imitación. Un vistoso complemento que podéis personalizar para colgar en puertas, bolsos, llaveros, etc con ayuda de otra tira de cordón de ganchillo o una arandela metálica. 

Partimos como en el caso anterior, reciclando la esfera plástica de un desodorante roll-on que sirve de soporte y guía. La agujereamos por ambos lados con ayuda de un pequeño taladro o un objeto punzante metálico previamente calentado.                                                                                              




































Tejemos dos semiesferas que deben ajustar perfectamente para cubrirla y las unimos con una aguja lanera. Os dejo el esquema del dibujo que yo empleé con hilo de crochet nº 8 y ganchillo 1,5 mm. 
Tened en cuanta que hay esferas de diferentes tamaños y es probable que lo tengáis que adaptar.
Decoramos el perímetro con lentejuelas. 
Como escogí un crochet matizado en naranja-blanco, alterné lentejuelas en los mismos tonos y el resto de abalorios también hacen honor a la naranja.
El siguiente paso fue preparar los espejos. Las que me seguís de hace tiempo ya me habías visto hacerlos en otras ocasiones. De todos modos, vuelvo a incluir el paso a paso.

























Como siempre reciclando y obteniendo acabados que llaman la atención y poca gente descubre de dónde han salido. Aprovechamos tapas de latas de conserva, de las que traen un buen recubrimiento por ambos lados y tienen una parte central lisa que podemos recortar libre de señales. Con unas tijeras fuertes y un poco de cuidado con los bordes conseguimos nuestros espejos colgantes que podemos cortar de la forma que se nos antoje.
Para colgarlos, practicamos la técnica del ANILLO MÁGICO como el que usamos para empezar a tejer amigurimis. Pero esta vez queremos unos anillos gigantes que queden abiertos, así que preparamos unas buenas porciones de hilo alrededor de nuestros dedos para que no nos falte y empezamos a montar puntos hasta que cerrando el anillo consigamos cubrir todo el borde de nuestro espejito (en mi caso el pequeño necesitó 30 p y el grande 40p, tejidos con hilo doble de crochet nº 8, mezclé naranja y blanco para dar más grosor). 
Para cada espejo tejemos dos anillos del mismo tamaño como veis en la foto, dejamos la hebra final larga, una nos sirve para coserlos y la del otro se puede dejar sin cortar para continuar después el cordón.  
Después los superponemos y unimos por el borde punto por punto con ayuda de una aguja (foto 3). Después la las primeras puntadas introducimos el espejo para que vaya tomando la forma y adaptándose al mismo. Rematamos en la unión y continuamos con un abalorio de madera y una CADENETA CORDÓN 
Hice uno de cada tamaño y los uní a una longitud diferente, continuando juntos y desflecando más cadenetas y abalorios según se me iba ocurriendo.





































Hacemos la borla final con el truco de la peineta, la adornamos también con lentejuelas. 
Juntamos las tres piezas y los abalorios intermedios que darán forma al conjunto, atravesando todo con hilo doble a un lado y de vuelta al otro para que quede bien seguro.
Y por último, una vez que decidimos dónde va a ir situado, añadimos otro cordón de cadeneta más largo para atarlo o una arandela metálica.

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Os espero!!